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"Luché por deber, pero sin fiereza; y cuando tocome vencer al adversario, lo levanté del polvo del combate para abrazarle como hermano!" (Gr. Sergio Camargo)
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EL CONTEXTO
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A) ¿ES INEVITABLE EL USO DE LA FUERZA?
De especial utilidad las siguientes explicaciones escritas por el sociólogo VILFREDO PARETO:
"EL USO DE LA FUERZA EN LA SOCIEDAD
"Es evidente que si la necesidad de uniformidad fuera en cada individuo, tan poderosa que impidiera que ni uno sólo de esto individuos se apartase en modo alguno de las uniformidades subsistentes en la sociedad en que se vive, esta no tendría motivos internos de disolución; pero tampoco los tendría de cambio, bien por la vía del aumento, bien por una disminución de la utilidad de los individuos o de la sociedad. Al contrario, si faltase la necesidad de uniformidad, la sociedad no subsistiría, y cada individuo iría por su cuenta, como hacen los grandes felinos, las aves de presa y otros animales. Las sociedades que subsisten y que cambian tienen, pues, un estado intermedio entre estos dos extremos.
Se puede concebir una sociedad homogénea en la que la necesidad de uniformidad sea la misma en todos los individuos y corresponda al estado intermedio al que acabamos de referirnos; pero la observación demuestra que no es este el caso de las sociedades humanas. Estas son esencialmente heterogéneas, y dicho estado intermedio se tiene porque en ciertos individuos la necesidad de uniformidad es muy grande, en otros mediano, en otros muy pequeño y puede faltar en algunos casi por completo. La media se encuentra no en cada individuo, sino en la colectividad de todos estos individuos. Se puede añadir, como dato de hecho, que el número de los individuos en que es más grande la necesidad de uniformidad de lo que corresponde al estado intermedio de la sociedad supera con mucho al número de aquellos en que esta necesidad es más pequeña, y en muchísimo al número de aquellos en que falta por completo.
El problema de si se debe o no, de si es beneficioso o no usar la fuerza en la sociedad, no tiene sentido, puesto que la fuerza se usa tanto por parte de quien quiere conservar ciertas uniformidades como por parte de quien quiere transgredirlas, y la violencia de estos se opone, contrasta, con la violencia de aquellos.....
Tampoco tiene mucho sentido el problema de si beneficia a la sociedad que se use la fuerza para imponer las uniformidades existentes, o bien si beneficia que se use para transgredirlas, puesto que es necesario distinguir entre las diversas uniformidades y ver cuáles son útiles y cuáles nocivas para la sociedad. Y, a decir verdad, ni siquiera esto basta, puesto que es preciso asimismo examinar si la utilidad de la uniformidad es tanta que compense el daño del uso de la fuerza para imponerla o si el daño de la uniformidad es tan grande que supera a los daños del uso de la fuerza para destruirla; y entre estos daños, no se debe olvidar el daño gravísimo de la anarquía, que sería consecuencia de un uso frecuente de la fuerza para eliminar las uniformidades existentes, del mismo modo que, entre las utilidades de mantener incluso las nocivas se debe contar el dar fuerza y estabilidad a la organización social. Por consiguiente, para resolver la cuestión del uso de la fuerza, no basta resolver la cuestión de la utilidad en general de ciertas ordenaciones, sino que es preciso, también y principalmente, hacer el cómputo de todas las utilidades y de todos los daños, asi directos como indirectos. Tal vía lleva a la solución de un problema científico, pero puede ser, y efectivamente es a menudo , diversa de la que lleva a un aumento de la utilidad de la sociedad. Por consiguiente, es beneficioso que la sigan aquellos que tiene solo que resolver un problema científico, o bien, pero solo en parte, ciertas personas de la clase dirigente; mientras que, por el contrario, para la utilidad social, es beneficioso a menudo que aquellos que están en la clase dirigida y que tienen que actuar acepten, según los casos, uno de las dos teologías (teleologias?), es decir, aquella que impone mantener las uniformidades existentes o la que persuade de que hay que cambiarlas."
Frente a este primer supuesto, corroborado por los desarrollos históricos hasta el presente, surge un interrogante:
B) ¿ES EL CONFLICTO ARMADO UNA REALIDAD INELUDIBLE EN EL PRESENTE Y TAMBIEN HACIA EL FUTURO?
El sociólogo ya citado, desde comienzos de siglo pudo entrever esa posibilidad:
"La violencia legal es efecto de las normas existentes en una sociedad, y, en general, su uso es de mayor utilidad, o de menor daño, que el uso de la violencia privada, que aspira a subvertir estas normas. Obsérvese que los huelguistas podrían responder, como de hecho responden a veces, que usan la violencia ilegal porque les está cerrada la vía para usar la legal. Si la ley, con la violencia legal, obligase a los otros a darles cuanto piden, no tendrían necesidad de recurrir a la violencia ilegal. Esto mismo se puede repetir en muchos otros casos. Quien usa la violencia ilegal no desea nada mejor que poderla transformar en legal." ( Pareto, Vilfredo. Forma y equilibrio sociales. Revista de Occidente. Madrid 1966, pag.132)
C) ¿QUIEN HACE LA GUERRA? - ETICA EN Y FRENTE AL CONFLICTO ARMADO
Uno de los libros más populares acerca de LA ETICA es tal vez el de Fernando Savater "Etica para Amador". En el texto, publicado por Editorial Ariel, se puede leer un pasaje que he considerado apropiado para este tema:
1. EL MILITAR UN SER RESPONSABLE (SUJETO ETICO)
Reproduzco textualmente del libro citado:
"Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en Africa levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a otros insectos, el hormiguero le sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba, por culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer) En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza , a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido ... pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?"
A continuación Savater presenta el caso de Héctor (troyano que se enfrenta a Aquiles) y pregunta: ¿No hace Hector, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas anónimas? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro?
La respuesta de Savater es clara: A diferencia de las termitas, Héctor es libre. Siguiendo esa línea de pensamiento puede concluirse y coincider en afirmar que el guerrero es un SER HUMANO LIBRE Y RESPONSABLE.
"Los hombres que se enfrentan con las armas en combate abierto no dejan de ser por ello seres morales, responsables los unos frente a los otros y frente a Dios"
Código de Lieber[4], artículo 15
D) ¿ES POSIBLE UNA HUMANIZACION DE LA GUERRA?
LA ACTITUD HUMANA EN LA GUERRA A TRAVES DE LA HISTORIA
(ETICAS EN, PARA Y FRENTE LA GUERRA Y EL "ENEMIGO")
ACLARACION :La dificultad del objeto y la fragilidad de nuestra argumentación:
Cito a Clausewitz:
"las relaciones de las cosas materiales son todas muy sencillas, más dificil es la comprensión de las fuerzas espirituales que se ponen en juego." (Clausewitz. Vom Kriege. Pag.148-163)