miércoles, 27 de mayo de 2009

SOCIEDADES CRIMINALES - SOCIEDADES TRANSCRIMINALES



Esta tarde, encontrandome en mi oficina haciendo un recorrido por la historia de la criminología tal como la relata César Herrero, tomándome un café combinado con una deliciosa margarita (una torta o "Kuchen"), en un momento en el cual quería ampliar algunas ideas sobre los contextos en que se empieza a producir criminología en los EEUU, rebrujando en viejos ejemplares de los Frankfurter Hefte (Neue Gesellschaft), un escrito sobre el tema identidad capturó mi atención con un concepto ignorado hasta ese momento: EL SINDROME DE PINOCHO.


No fué la falta de atención lo que me desvió de mis propósitos iniciales de sentarme juicioso a resolver una tarea, sino un exceso de la misma enfocada a algo intuido como intimamente conectado con la "sustancia" del ejercicio que debia entregar antes de mañana (28 de mayo).

Esta lectura devino en distractor pues no resistí la tentación de "esculcar" en Youtube a ver si estaba una película citada en el primer párrafo de ese ejemplar de comienzos del 2007 (sujeto a corrección) : INTOLERANCE.

Y, bien, aquí comparto un pedacito (no de la margarita ya degustada o consumida) que me hizo volver sobre el campo criminológico y me puso a pensar sobre el titulo de esta nota.


Sobre lo que nos muestra David Wark Griffit pensemos acerca de si al menos uno de los responsables de esas matanzas estuviese en hibernación, conociendose que ha despertado recientemente, podría el Fiscal de la Corte Penal Internacional, iniciar una acción conforme al Estatuto de Roma?






"CLEAR THE PROPERTY"


Pensando en mi amigo Conrado Bedoya Carvajal, cuyo espíritu creo no descansará mientras en cualquier parte del planeta tierra se den condiciones como las expresadas en la obra de Wark.












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