viernes, 19 de marzo de 2010

MOCKUS O NO MOCKUS

 

 

Sin terminar el viernes recibí un correo de un bien apreciado amigo en estos términos:

 

“A través de este medio, quiero presentarles al candidato presidencial por el partido verde, Doc. Antanas Mockus y a su vez informarles algunas de sus ideas expuestas en el movimiento Visionarios por Colombia.


Si lo convence, por favor reenvíe este correo a sus contactos.


Es muy útil, pues la campaña de Mockus no cuenta con suficiente propaganda política para entrar en la competencia de los que hoy encabezan los noticieros y las encuestas.


La propuesta de Mockus es más honesta y menos mediática, pues quiere apartarse de esas aparatosas campañas políticas de los demás partidos, que no le permiten al ciudadano preguntarse por las propuestas del candidato, sino que lo convencen a través de una foto o una frase.


Antanas Mockus

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Antanas Mockus nació en Bogotá el 25 de marzo de 1952, hijo de inmigrantes lituanos. Aprendió a leer a los dos años de edad, estudió en el Liceo Francés, en la Universidad de Dijón y en la Universidad Nacional de Colombia.  Tiene cuatro hijos y se ha convertido en el rostro del contra-político latinoamericano: efectivo, creativo, independiente y poco politiquero.

A mediados de la década de los noventa Antanas Mockus abrió un camino en política y en la administración pública muy diferente al que los colombianos estábamos acostumbrados.

Con el respaldo del voto de opinión llegó a la Alcaldía de Bogotá en dos ocasiones (1995-1997 y 2001-2003),. Logró la reducción de 70% en la tasa de homicidios, la disminución  de 50% de muertes por accidentes de tránsito, el ahorro del agua (el consumo bajó en un 40%)  además de subir el número de hogares con agua potable y drenaje (al 100 y 95%), y se mantuvo fiel a sus principios. El poder no lo distorsionó.

Con un carisma especial y una abrumadora inteligencia nos ha planteado elementales principios visionarios, como: la cultura ciudadana, la rumba zanahoria, el rechazo al atajo, el respeto a la vida, el  cuidadoso manejo de los dineros públicos, la corresponsabilidad, la coherencia entre fines y medios, la educación como mecanismo para dinamizar la productividad y mejorar la equidad social, entre otros.

antanas.jpgSu forma de hacer campaña política ha sido atípica. No se apoya en genios de marketing electoral, ni en empresas especializadas de estrategia de comunicación -tan común hoy en cualquier campaña política-. Apela a su intuición y a las ideas de personas de su equipo; combina arte y publicidad, y acude a símbolos, llegando a rayar con lo rocambolesco. Carece de maquinaria, aquella que aceitan la mayor parte de los políticos colombianos, y lleva cinco años construyendo el movimiento Visionarios por Colombia con la confianza de que son las ideas las que conquistan electores. Y en lugar de plata, lo que le sobra precisamente son ideas. Se toma el tiempo para comunicarlas y no teme a decir frases que quizás no sean las más vendedoras. Pedagogo por excelencia, olvida la milimetría política y los cálculos.

Sus consignas apelan a la honestidad y a la transparencia. No ofrece mercados, puestos, dinero, tampoco se explaya en promesas. Su discurso llama a los colombianos a la confianza. A una nueva forma de hacer política. Rechaza acuerdos diferentes a los programáticos, contradice la corrupción y promueve la cultura donde los dineros públicos sean dineros sagrados; o aquella de “no me pidas en privado, lo que no puedes sostener en público”.

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Sin embargo, las últimas elecciones no favorecieron, ni a sus listas al Senado y Cámara, ni a sus aspiraciones presidenciales. El ambiente se polarizó entre la derecha y la izquierda en Colombia, en una coyuntura política en la que se estrenó la figura de reelección presidencial y se introdujeron reformas políticas, que favorecen más las colectividades que a las individualidades.

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Seguramente, Antanas Mockus sabrá, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, revertir los fracasos en triunfos. No en vano, en las diferentes caminatas por las calles colombianas, él hace gala de un carisma que parece más el de un artista famoso que el de un político. La gente lo admira, lo reconoce y lo respeta. Como lo expresó la columnista Salud Hernández, en un editorial publicado en el periódico El Universal el domingo 23 de abril de 2006, “El ex alcalde de Bogotá se ha consolidado como paradigma. Es demasiado honesto para el estándar de la clase política".

Voto vital”

 

 

Dado el respeto que siento por mi interlocutor, en estos apuntes de hoy viernes 19, respondí y mantengo la respuesta así:

 

 

“Gracias por tu correo. Aprovecho y comparto contigo lo siguiente:


http://guillermogaertner.blogspot.com/2010/03/la-mefedrona-la-religion-catolica-y-los.html


A propósito del tema que te comparto:  ¿seguirá Mockus el mismo curso de las cosas trazado por el D.E. en materia de "drogas"?, ¿Revisaría los supuestos judeo-católicos :( de la "cultura" colombiana tal la morbosa inclinación a echarle la culpa al diablo?, ¿sometería a examen los supuestos doctrinarios que se siguen en las escuelas de formación de los cuadros (oficiales y suboficiales) de las fuerzas militares y de policía?, ¿sacaría (en un proceso complejo a la policía del conflicto armado para ajustar su funcionamiento a la norma constitucional?, ¿revisaría los supuestos ideológicos, religiosos, partidistas, de la criminalización de conductas humanas simplemente humanas como el consumo de sustancias o enteogenos? ¿Descriminalizaría el contrabando (para entenderlo como un fraude a las rentas, punible pecuniariamente pero nada mas de allá?, estos son algunas preguntitas, que me parece ningún personaje que pretenda "gobernar" esta vaina llamada Colombia quiere "airear", a fin de cuentas la masa electoral tá´pa´esa :( esto es darle continuidad a Cambalache.


Un abrazo,


Guillermo


p.s. una pregunta mas: ¿conoce A.M. los supuestos de los manuales de inteligencia militar y de la FFPP para las operaciones sicológicas?  (¿habrán cambiado a como los conocí en mi vida militar?, las prácticas por lo menos, no.)

 

***

 

 

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