miércoles, 16 de septiembre de 2009

TROGLODITAS ... QUE LOS HAY LOS HAY!



Cualquier parecido con lo que pudieron ver, experimentar y escuchar en las aulas de clase del ITS los compañeros de mi hijo, es pura coincidencia. La responsabilidad por esta publicación la asumo de manera personal y directa, no fué solicitada por Jens. Esta anotación la hago sin consulta previa y "confieso" que no ha participación en grado alguno (coautoria, auxiliadores, etc.) de parte de alguno o de los estudiantes afectados.)




Comparto este espacio con mi hijo Jens Jürgen para expresar su "inconformidad" frente a procedimientos que en mi concepto confirman la presencia trogloditica en nuestro entorno:









Menos pelo = ¿Mejor Obrero?



Estando tranquilo en clase, conversando con mis amigos, y esperando un día de estudio normal como todos, irrumpe una redonda presencia, con apariencia de leñador que con una Corleonesca voz interrumpe las actividades… “Me hacen el favor, y toda esa parranda de peludos (nótese lo fácil que es convertir un adjetivo como cualquier otro en un insulto) el lunes me vienen motilados, o sino ni se me aparezcan por acá” mientras mis compañeros gritaban y se quejaban, de mi lo único que nació fue poner mi palma en alto, mientras Hitle… perdón, quise decir (no usemos nombres) la persona “X” se retiraba del aula (hubiera gustoso gritado SIEG HEIL pero tal era la algarabía de los estudiantes que “X” ni siquiera lo hubiera escuchado). Cabe recalcar que todo esto ocurrió mientras la persona “Y” pasaba por las demás celdas (creo que esa palabra se adapta mucho mejor que “salones”) regando las mismas ordenes.



Ahora tendría que explicar el porque el titulo, desde el momento en que pisamos los pasillos nos meten en la cabeza que nosotros tenemos que trabajar, trabajar, y trabajar como burros, no interesa que sepamos mucho, que seamos cultos, conocedores ni muchísimo menos eruditos, entre menos se desarrollen nuestros cerebros y mas ordenes sigamos sin preguntar “¿por qué?” mucho mejor, y al parecer tener el cabello largo (piercings y otras cosas, que ahora van por fuera de este escrito porque no entran en el problema del momento) nos vuelve peores trabajadores, tal vez nos transforma intelectuales que piensan antes de actuar, que no tragan entero y que, por tanto, no les convienen a ellos (por supuesto que peludos brutos también hay, pero al parecer, no a los ojos de ellos).



“Peludo” se convirtió en una palabra de alto calibre, “peludo hijuep…” se ha vuelto una redundancia como “suba pa’ arriba” o “baje pa’ abajo”… Escuchamos montones de frases degradantes todos los días y en todo lugar, pero, mientras las distingamos como broma (cuando lo son) no hay problema, la cosa es que llegue alguien con supuestamente mas autoridad y derechos que uno, supuestamente mas “inteligencia” y “sabiduría” (por ser unas cuantas décadas (décadas en las que probablemente ni un libro leyeron) mayores) a decir con el índice estirado “usted es peor persona por ser peludo, usted no sirve para nada por ser peludo, usted mete vicio, usted no tiene padres que lo instruyan, usted, usted, usted…” y no tener mayor opción que agachar la cabeza y pasarse la maquina número tres esa misma noche para no ser expulsado, o no perder materias, ahí es donde se convierte en un problema.



Y cuando niegan un derecho tan fundamental como la educación por no pagarle mínimo tres mil pesos a la peluquera de la esquina, y lo echan del colegio, y lo tratan de vago, y le arruinan la hoja de vida, se convierte en un problema aún peor, del que emergen aún más problemas.



Ser tratado de homosexual (cosa que también esta mal, ya que la homosexualidad tampoco debería ser utilizada como un insulto), de atracador y de vicioso por tener el pelo largo, es un trato degradante para cualquier persona, digno de hablar con las autoridades (que de cualquier forma no ayudaran mucho, porque tampoco es que tengan un punto de vista muy positivo hacia las personas diferentes…



Es casi jocoso leer el manual de convivencia y encontrarse con nuestros DERECHOS, todo miembro de la comunidad educativa tiene derecho a la libertad de expresión y al libre desarrollo de la personalidad, y ver unos centímetros mas a la derecha en nuestros DEBERES, no se permite el pelo largo, no peinados “raros”, no piercings, no noviazgos, no cosas diferentes del uniforme, no pantalón bota tuvo, no camisa por fuera, no falda mas de 4cm arriba de la rodilla, no maquillaje, no, no, no, no… ¿No es una risible contradicción?



Y digo yo, como última reflexión para no irme prolongando con este texto.



¿Una educación fascista, discriminativa, ciega, burlona, inculta, homofóbica, sexista (etc, etc) merece ser siquiera llamada educación? ¿Unos dizque líderes que hacen esta clase de cosas merecen ser llamados líderes? ¿Un individuo con el cabello largo es peor estudiante, peor persona o peor trabajador que uno con cabello corto?



Jens Gärtner

1 comentario:

Lina María dijo...

Ja!!!!! Qué tal pues que ese sujeto viera el profesor que tuvimos este fds en el Diplomado: Con cresta, candongas, tatuaje, pantalones anchos, manillas a la lata.... Y EXCELENTE PROFESOR Y AL PARECER... EXCELENTE PROFESIONAL, más preparado que un yogurt!!!! Nos encantó a todos.

Efectivamente hay una tendencia absurda y muy generalizada de utilizar las cosas en las que no nos parecemos a los demás, como un insulto: Si no somos negros, entonces negro hp; si somos negros, entonces carapálidad hp, si somos heteros, entonces mar..k &%$·"; en fin... Así las cosas y para no quedarme atrás me va a tocar insultar con palabras como mondonguero, arracachero y... mmmm... no se cual usar para insultar a los que comen huevo blandito, porque esas son tres cosas que no entiendo como alguien se las puede comer.

En fin, bien por esta protesta, pues la falta de respeto por la diferencia y tolerancia frente a lo que no es de nuestro agrado o conveniencia, es lo que ha llevado nuestra sociedad al actual grado de irrespeto por la vida.

Saludos.