sábado, 2 de febrero de 2008

¿UNA MARCHA SOCIOPÁTICA?

NO, ¿A QUÉ?

(collage provocado por la diversidad de lecturas y propósitos de un hecho social globalizado de innegable trascendencia e importancia susceptible de convertirse en bocado de cardenal para la sicología social y provocado por unos jóvenes quienes además de parecer convencidos del carácter apolítico de lo desatado, creén que LAS farc inventaron el secuestro ... etc. etc. etc. , y que Colombia está dividida entre LAS Farc y LA sociedad civil que ellos presumen representar. La capa base corresponde a obra de Wolfgang Smy de 1986, la capa superpuesta es un arreglo de la famosa pintura EL GRITO, evocadas una vez escuchados los argumentos en entrevistas de fondo pasadas por la TV colombiana el miércoles 2 y el jueves 3 de febrero )


HOLA MARCHANTE:
¿POR QUÉ Y A QUÉ LE VAS A MARCHAR?


Esta mañana sabatina al abrir el correo encontré en mi buzón el siguiente escrito de la lista de distribución del edil bogotano Carlos Vicente de Roux:


Apreciada(o) amiga(o):

Quisiera presentarle algunos de los planteamientos que he hecho en las discusiones del Polo sobre nuestra vinculación a las actividades masivas del 4 de febrero.

El presidente Uribe tiene una política de seguridad pero no tiene una política de regularización del conflicto y protección de las víctimas, a pesar de que el tema humanitario ha tomado una gran relevancia internacional y nacional. Por falta de una política humanitaria, la comunidad internacional se le metió al rancho al presidente y lo obligó a dar pasos hacia el intercambio de secuestrados y presos. Para su fortuna, el envión terminó siendo protagonizado por Chávez, cuyas desatinadas salidas despertaron en Colombia un sentimiento de patriotismo que hizo saltar la popularidad de Uribe a un nivel sin precedentes. Entre tanto, alcanzó una gran visibilidad la situación de los secuestrados, en particular la de quienes llevan 5 y 10 años languideciendo en la selva en manos de las Farc, y se despertó una ola de indignación nacional frente a esa situación. La coyuntura pasó a girar, así, en torno a la cuestión humanitaria y, más exactamente, alrededor de uno de sus aspectos, el del secuestro y los secuestrados.

El Polo, por ser consecuentemente humanitario, tiene que compartir ese repudio y manifestarlo públicamente. Lamentablemente, cualquier conexión con una expresión de mayorías implica converger con quienes respaldan al presidente Uribe. Además, toda movilización inspirada por sentimientos mayoritarios intentará ser convertida en un plebiscito a favor de las políticas del presidente. Pero eso es inevitable y lo peor que puede hacer el Polo es aislarse, dejar la expresión de la solidaridad de la gente con las víctimas en manos de la derecha y renunciar a darle a la indignación una línea de salida, la del acuerdo humanitario, la regularización del conflicto y la negociación política de la confrontación armada.

Se ha dicho que el partido no puede rechazar solamente una forma de violencia y que si condena a la guerrilla debe hacerlo también a los paramilitares y a los militares que violan los derechos humanos. Esta pauta general, sin embargo, no puede aplicarse en el sentido de que, en cada coyuntura y frente a cada hecho de violencia, deba esgrimirse una declaración proforma, que condene todo tipo de agentes y de actos de agresión. Todos esos actos deben ser repudiados pero cada día trae su afán. Hay momentos en que es el secuestro lo que salta a la palestra, y los hay en que son las atrocidades de los paramilitares, sus desapariciones y descuartizamientos, los que hieren más a profundidad la sensibilidad colectiva. La que está en curso es la coyuntura del secuestro, no la de la motosierra, y el Polo debe entenderlo así, si quiere cumplir un papel en la orientación de la conciencia pública.

El hecho de que la sensibilidad de la gente sea manejada en buena medida por los gobiernos y los medios de comunicación, no puede llevarnos a desconocer que el secuestro es una atrocidad y que la repulsa que le merece a la ciudadanía es completamente legítima.

Ante la disyuntiva entre ir o no ir a la marcha me incliné, pues, por la de participar y por apoyar al respecto la posición del senador Petro. Inicialmente, las directivas del Polo decidieron no asistir, al estimar (y no les faltaban razones) que la marcha se iba a convertir en un evento de apoyo al gobierno y a su política de seguridad. Como resultado de los debates internos esa posición cambió y se llegó a la decisión que se conoce, la de manifestarse el 4 de febrero pero a través de una concentración separada de la marcha, en la que se rechazarán la guerra como tal y el secuestro y se promoverá el acuerdo humanitario. En principio, el Polo se vincula, pues, a la jornada, pero con una posición propia, que comparte con el movimiento sindical.

La(o) invito, a participar en la concentración del Polo, que se realizará el 4 de febrero a partir de las 10 a .m. en la Plaza de Bolívar. Allí estaremos compartiendo el sentimiento de millones de colombianos contra el secuestro pero enarbolando también las banderas de la humanización del conflicto, en beneficio de las víctimas de esa y las demás formas de agresión y de violencia.


Con un cordial saludo,
Carlos Vicente de Roux R.
Concejal de Bogotá por el Polo Democrático Alternativo





Mientras leia lo anterior fueron ocurriéndoseme algunas cosas que finalmente fusionaron en la siguiente respuesta al Concejal del Polo:


Carlos Vicente, interesantes, serios y oportunos tus planteamientos.

Sin que se trate de una discrepancia si me parece oportuno expresar que al leer la afirmación "La que está en curso es la coyuntura del secuestro, no la de la motosierra, y el Polo debe entenderlo así, si quiere cumplir un papel en la orientación de la conciencia pública.", me dije a mi mismo: si pero no!.

Si, en la medida en la cual se tenga claridad que es una forma "cualificada" de secuestro la que se pretende enfrentar, para el caso el secuestro como práctica de actores pretendidos como POLITICOS, idem el caso de las formas agravadas del homicidio fuera de combate.

No, pues trataría de una solemne romantico-talegonada si se piensa que la conducta delictiva vaya a desaparecer por clamores populares. Claro que –de resultar exitoso el propósito, bien podría continuarse con el resto del catálogo del Código Penal: unos dirán primero contra la estafa y otros dirán que no, primero contra el peculado, una tercera fuerza avanzará y propondrá que es mejor, holístico :) marchar contra las conductas descritas en el título de los delitos contra el patrimonio económico sea el de los particulares o el del Estado.

Dejando de lado esta consideración viene otra: en los programas televisados esta semana con los presentados como gestores y organizadores de la iniciativa, sus palabras reiteraban que la finalidad ESENCIAL, no lo adjetivo o puramente fenoménico, era el NO A LAS FARC. En otras palabras se trata de provocar un hecho de masas contra una de las partes de un conflicto armado. Qué a otros se nos puedan ocurrir otras metas y motivaciones, eso es otro cuento.

Por el discurso de los jóvenes (sin distingo de género) promotores del cuento, me parecieron personas inmaduras, carentes de formación en materia de historia, muy emotivos y patéticos. Asi las cosas percibo una desarticulación entre la cabeza y el cuerpo de la marcha que bien podría terminar en convulsiones "epilépticas" de impredecibles efectos. O bien, vaya uno a saber podría “utópicamente", fantásticamente, devenir en una oportunidad de encuentro y de diálogo amplio.

Lo otro son las "arandelas" y las posibles "apropiaciones" o utilización de la oportunidad que es lo que parece ya estar bien claro se ha venido dando durante este parto por parte del régimen comandado por Alvaro Uribe y Cia. con toda su parafernalia medial y de fuerza pública, amen de la bendición eclesial.

Queda la duda de hasta donde la cuerda vino de las esferas del poder establecido o si el cordon umbilical se le adhirió a la iniciativa ya nacida. Es posible, conjeturable, que a Alvaro y su equipo, como decimos vulgarmente: se les apareció la virgen, pero también es conjeturable que - habiendo una conducción racional de la guerra por parte del Estado-gobierno, a la Virgen la hayan producido allí y presentado en sociedad a través de Facebook.

Precisamente a partir de esta última conjetura puse en la red algunos apuntes que con gusto participo como elemento para avivar la reflexión y discusión que tus planteamientos ameritan:
http://guillermogaertner.blogspot.com/2008/01/marcha-por-la-paz-u-operacin-sicolgica.html

Cordial saludo,

Guillermo A. Gärtner T.





1 comentario:

Jumaca dijo...

Profesor Gärtner, Rodrigo Uprimny describe en su artículo de semana on line que " existe pues una suerte de asimetría moral de la reacción ciudadana urbana...", bajo la cual las expresiones violentas de los paras y el estado resultan manos malas que aquellas de los grupos armados de izquierda (lease las FARC). Esta asimetría a sido hábilmente cultivada por el gobierno con sus actuaciones y silencios y los grandes medios de comunicación, a manera de velo sobre los ojos de los ciudadanos, que se corre para que solo se vea una de las caras de la moneda.